Materio-torre

2015 / publicación

Cuando estaba en la escuela de arquitectura solía dibujar durante las clases. Mis notas consistían en muchos diagramas y dibujos extraños que no parecían tener ningún sentido. Estaba más interesado en dibujar objetos inexistentes o situaciones irreales, no solo por la diversión de romper las reglas, sino por las posibilidades que podrían generarse. Mis dibujos llegaron a ser más un "objeto exquisito" que bocetos arquitectónicos.

 

Descubrí que la importancia del dibujo no era solo representar, sino que podría ser una herramienta para escapar de lo establecido, un arma poderosa para pensar y encontrar soluciones más creativas. La arquitectura suele ser una profesión muy conservadora, y también lo son las clases de dibujo. Afortunadamente, también soy un admirador de las historias de Jorge Luis Borges y algunas otras novelas de ciencia ficción. Eso me ayudó a diferenciarme de lo que había aprendido en la escuela. De repente comencé a preocuparme menos por qué y cómo estaba dibujando y comencé a dejar salir lo que sea que estaba en mi imaginación.

 

Dibujar los espacios de Borges es un ejercicio que siempre recomiendo para liberar la creatividad. El desafío de dibujar mundos inexistentes y, a veces, espacios físicamente imposibles es bastante productivo. También me gusta dibujar ciudades apocalípticas porque, de alguna manera, la arquitectura también es ciencia ficción. Un problema es una oportunidad para imaginar y crear. Si aceptamos esta condición, podemos crear una arquitectura para estos tiempos que requiera grandes cambios.

 

Este dibujo muestra el material como producto y la construcción como negocio. La arquitectura contemporánea a veces pierde sensibilidad hacia el medio ambiente y la sociedad debido a las funciones del mercado. Nuestra era se caracteriza por nuestro despiadado consumismo, producimos tantos desperdicios en cada actividad que hacemos que nuestro legado será solo un montón de basura.

 

El "Materiotower" es una obra post-apocalíptica, construida sobre las ruinas dejadas por la guerra. Es un hábitat para los tiempos en que la única forma de sobrevivir será mediante el uso de los abundantes escombros que dejó una sociedad desaparecida. Sus habitantes lograrán crear una arquitectura esencial, donde el lujo está en el espacio y no en la materia.

Agradecimientos infinitos a Lior Orgad, directora de revista MASSA. 

Conoce más en: https://www.massajournal.com/materiotower

apocalipsisporfavor@gmail.com

Santa María Nonoalco, Ciudad de México.